Museo CajaGRANADA

Postal BMN_Facba'17_María Dávila_CARA A (1)-ilovepdf-compressed

Anónimo.

María Dávila.

Primer acto. Un álbum familiar, anónimo, que parece remontarse a mediados del siglo XX: parejas, paseos, retratos de estudio, la venida del primer hijo, el segundo, celebraciones, días en familia. En suma, poses conocidas. Segundo acto. Una visita al extensísimo archivo fotográfico de la Universidad de Granada: pasillos, aulas, escalinatas, salas de recepción, salas de exhumación. Incluso salas de operaciones. En ambos estadios, las fotografías son documentos que registran momentos, paralizan el tiempo presente con un fin de posteridad. Las fotografías atesoran una mirada concreta, una pose. El propósito humaniza el documento. Es lícito fluctuar sobre quien realizó estas anónimas imágenes; demandarse para qué, para quién y bajo qué criterios. María Dávila (Málaga, 1990) se adentra en la imagen mediante un movimiento de ida y vuelta. A través de la superficie se imbuye en procesos constitutivos de los discursos latentes en la fotografía, un vaivén con un fin concreto; descontextualizar y descategorizar la imagen condescendida, concretas elecciones revestidas de verdad.

Su manera de interrumpir el flujo es la pintura. María interviene no sólo sobre las imágenes fotográficas encontradas, actúa sobre su naturaleza acelerada. Siguiendo el modo (benjaminiano) de construir Historia, la acumulación deviene apropiación. De esta manera el documento alcanza un nuevo estadio; relevado de su carga cultural, sólo es posible en su retraimiento y en sus azarosas conexiones con el resto de imágenes que conciertan el mundo. Sólo así la imagen puede desdoblarse, descarnizarse, reconocerse, revisitarse, re-aparecer (phantasma). La reinterpretación pictórica descubre la dualidad de la fotografía; su halo de verdad irrefutable y su inherente naturaleza-simulacro. El resultado es una metaimagen, un paso superior de la apariencia que no es más que un trampantojo, un engaño visual. Este desdoblamiento conceptual de la imagen la dota de un pensamiento propio, una mirada relacional que cuestiona los ideales de unicidad, especificidad y pureza de la obra tradicional. Esto es; inversión de una visión centrípeta a otra policéntrica. Pugna entre quietud y movimiento, unicidad y multiplicidad, pureza y heterogeneidad, exactitud y disparidad. Anónimo es un proyecto apostado entre la fina falla que separa la realidad y su representación. Ese instante en el que se hace necesario dejar hablar a las imágenes.

 

DSC_5812 DSC_5821 DSC_5827 DSC_5831 DSC_5838 DSC_5845 DSC_5847 DSC_5851 DSC_5852 DSC_5858